"No necesito una razón para enojarme con Dios..."-dijo ella-
"Todo estaba bien conmigo hasta que tu llegaste,no quise atar a nadie...no quise a nadie."
"¿Qué?"-dijo él,enfurecido con la vida,por darle aire para vivir y oídos para escuchar lo que había escuchado-"¿ni siquiera a mi?
"¡mucho menos a ti!"-contestó ella, con el poco aire que tenia...su voz entumecida y solloza se oía aun mas a esas horas-
"no puedo más!"-dijo luego-y se echó a correr.
Solo las lágrimas lo consumían después de ese horrible broche de la que parecía su noche perfecta.Entonces,comprendio que los humanos vivimos para eso:herirnos a nosotros mismos...e intentar siempre salir vivos...de nosotros mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario